Para ser una buena chivita bastonera hay que ser disciplinada, constante y humilde. El espíritu de una bastonera es ser siempre mejor y superarse a sí misma.
Los ejercicios, el desarrollo de habilidades y el conocimiento son principios que tiene una bastonera y forman parte de la cotidianidad de las chicas, es aquí donde se reafirma la fuerza y resistencia del cuerpo y se desarrolla el dominio mental. Ser bastonera ayuda a mantener la condición física, establecer rutinas, fomentar el trabajo en grupo, la disciplina, desarrollar el liderazgo, y se aprende a ganar y perder. Las chicas generan un gran sentido de pertenencia. La preparación se la realiza con una rutina de ejercicios y de pasos, pero llegar a girar sobre una sola pierna, lanzar el bastón y recibirlo con gracia, puede requiere mucho tiempo de preparación.
A la mayoría de chicas les motiva ganarse el respeto y admiración de sus compañeros y de sus familiares. Cada chica debe cuidar su estado físico, alimentación y rutina de ejercicios.
Las chicas deben dominar los bastones como una prolongación de sus brazos. Físicamente, las bastoneras deben poseer una movilidad envidiable, la suficiente como para llevarse una pierna a la altura del rostro.
Hay mucha adrenalina a la hora de escoger los peinados y la vestimenta. La puntualidad es una norma de las bastoneras, eso forma el carácter y la personalidad, la humildad y el respeto entre todas es lo más importante.
Cuando desfilan las chivitas de la unidad educativa Ibarra, los espectadores quedan con una sonrisa en sus almas por la calidad de la presentación.

